Lo que sale del corazón, llega al corazón...

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domingo, 15 de abril de 2012

Lo importante es dar lo que tienes y puedes, siempre con el corazón.

Era algunos de aquéllos días que se necesitan para reflexionar. Ese momento que, más que hundirte, te impulsa a  levantarte y seguir aprendiendo. Ya no podía más con muchas cosas, eran demasiados "porqué" y menos "para qué", cuando debía ser al revés.

Entonces, salí de la oficina y me dirigí al Swissotel, me encontré con una persona muy especial y que siempre me ha ayudado con cada palabra dicha. Empezamos a hablar y, entre tanto, salió el tema del "discernimiento". El discernimiento, consiste en aprender a tomar decisiones separando lo esencial de lo superficial, para sentir realmente que hemos elegido el camino adecuado.


"Nuestra Conciencia más elevada conoce obrar correctamente, pero nuestra mente inferior muchas veces nos lleva a cometer errores que a la larga se convierten en un karma sin fin, llevándonos a esferas cada vez más bajas"

¿Errores que a la larga se convierten en un karma sin fin? Esto me hace recordar a muchas amigas, que eventualmente le echaban la culpa al "karma" por cada cosa repetitiva que les pasaba; sin embargo, es algo mucho más allá y tan simple como no parece, sólo es cuestión de decisión, porque cada decisión que se toma lleva a algo y en cada uno está discernir qué es lo real. 

Entonces, a mi mente vinieron muchos recuerdos y una avalancha de sentimientos que me hacían pensar que  tal vez no siempre tomé las mejores decisiones. En medio de todo eso, mi corazón pedía paz. Él me aconsejó que agradezca cada cosa que pase, sea buena o mala, porque cada una de ellas tiene un fin. Terminó la conversación y empecé a caminar por San Isidro, entré a la inglesia, lo hice. 

Salí y estaba ahí parado un señor, de baja estatura, cara de preocupado, pero que irradiaba luz. Estaba por cruzar y escuché: "señorita", volteé, lo miré y me acerqué. No esperó mucho, "¿podría ayudarme con algo?, relató su historia, él vino de Huaráz para ser operado y no trajo dinero suficiente, la asistenta social lo mandó a pedir dinero a la municipalidad de San Isidro, pero éstos hicieron caso omiso. Lo escuchaba y a la vez pensaba cómo podía ayudarlo yo, si justo ése día no tenía ni un sol en el bolsillo, olvidé todo en el trabajo. Me dijo que le bastaba con que le compraran un pasaje a Huaráz para poder regresar a casa. Me dí cuenta que tenía 2.50 en el bolsillo y le dije que le iba a invitar una galleta, al menos. No pensé que iba a tener el efecto que tuvo. Él me agradeció como nunca nadie me había agradecido, me abrazó y me dijo muchas cosas lindas. "Qué importante que también seas linda por dentro, te irá bien en todo, voy a pedirle a Diosito, muchas gracias, hace dos días no había comido". Seguimos conversando unos minutos más, hasta que nuestro encuentro finalizó con un abrazo y muchas ganas de entender lo que esa señal quiso transmitir.

Mientras regresaba a la oficina, llamé a J. y le conté lo que había pasado; le dije que me sentía mal por no haberlo podido ayudar, porque justamente no saqué mi billetera, de lo contrario lo hubiese hecho. Él sólo respondió "ahí está, a veces tienes que aprender a decidir y seguir otro camino, cuando ya no puedes continuar en el que ya estás metido" 

Lo importante es dar lo que tienes y puedes, siempre con el corazón.

No en vano algunas personas se cruzan en nuestra vida. Es increíble cómo, de pequeñas cosas, se rescatan grandes que son capaces de hacer crecer el espíritu y enseñarte, si realmente aprendes a verlas. 

2 comentarios:

  1. Muy buena reflexión, gracias por compartirla.

    Ya antes había leido tu blog, prometo darme un tiempo para seguirlo con mayor detalle.

    Abrazo

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  2. Debemos apreciar las tormentas, ya que sin lluvia nada crece, y cuando la tormenta pase, veremos la luz brillante que nos dará la calma que necesitamos.
    Hay días llenos de viento, hay días llenos de furia, hay días llenos de lágrimas, pero también existen días llenos de amor, que nos dan el coraje para seguir adelante.

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