Lo que sale del corazón, llega al corazón...

<3

sábado, 7 de mayo de 2011

Ella era, es, y será... la mejor!

Hace algunos días, mientras las horas transcurrían y veía pasar el día en medio de pruebas, entrevistas, clases, y mucho sueño, pensaba en escribir algo para mi abuelita.Diariamente me decía a mí misma: cuando llegue a la casa, me pondré pijama, abriré la laptop y escribiré algo; al cabo de unos minutos pensaba que era mejor hacerlo en un momento en el que realmente me sienta inspirada, además siempre me quedaba dormida :(


Hoy me dí cuenta que, basta con cerrar los ojos e imaginar su sonrisa y mirada tierna, para encontrar la paz e inspiración que yo buscaba; sí, ésa mirada que a la par de mostrar ternura, daba a notar la entereza que la caracterizaba, siempre fuerte y muy valiente, ella. El domingo celebramos el día de las madres, y, éste es el primer "2do domingo de mayo" en el que ella no estará para abrazarla a las doce y decirle: "feliz día mamita, mamita, mamíiiiita", y reírme como niña, como siempre lo hacía. Aunque sé que aún ella está aquí (<porque las personas realmente se van, cuando dejan de existir en nuestras mentes y nuestros corazones>), es difícil no dejar de desear darle un abrazo de verdad, un abrazo que ya no sólo exista en mi mente, un abrazo que no tenga que imaginar para poder sonreír sola cuando realmente lo necesito.


Hace 10meses y algunos días que le dí el último abrazo, el último beso, todavía parece que fue ayer. Por supuesto que ya hay más aceptación, pero sinceramente, costó mucho (y aún cuesta!).
Mamita linda, desearía que estés aquí para que puedas responder a todo lo que te digo, porque sé que me escuchas... Te extraño.
Hoy quisiera decirte que, aunque no lo creas, todo lo hemos aprendido de ti, fuiste un ejemplo;
 como todos, tenías muchos defectos, pero defectos que se veían opacados por todas las virtudes
que hasta el último momento mantuviste, y que, en una balanza, lo bueno en ti siempre pesó más que cualquier otra cosa.

Hay momentos que nunca se borran, que pertenecen a nuestra memoria y se mantienen profundamente en nuestros corazones. Aún cuando mi edad ya no me lo permita y la memoria me traicione, sé que siempre recordaré cada momento contigo, tal y como tú recordabas a tu adorada abuelita. Yo siempre te molestaba, te hacía reír y también renegar, cantaba como loca y hacía tonterías porque disfrutaba cómo te reías de mí; me decías que no cantara porque te daba dolor de estómago, o que ya no ibas a jugar conmigo casinos porque me demoraba mucho en barajar las cartas, al fin y al cabo, te reías, siempre te reías, o cuando sacaba mi celular o la cámara y empezaba a grabar entrevistándote sobre cualquier cosa, siempre empezaba con "señora Consuelo, Ud. qué opina sobre..." y tú -casi siempre- respondías: "bueno señorita, yo opino que...", jajaja luego decías que yo tenía que ser periodista, intentabas convencerme diciéndome que los periodistas viajan por todo el mundo con los artistas y los presidentes.


Son esos recuerdos (y más) los que ahora me hacen reír e incrementan mis ganas de seguir.


Sé que te fuiste porque tenías que irte, sé que estás mejor en donde estás, sé que nos cuidas cual ángel del cielo, sé que puedo buscar tu rostro entre alguna nube y que te encontraré sonriendo; sé que si necesito abrazarte, ya sólo tengo que cerrar mis ojos y sentir tu amor; sé que si empiezo a extrañarte, sólo tengo que recordar algunos de los momentos que he mencionado líneas atrás y ellos me devolverán la sonrisa. No hay nada más simple, cierto, y sincero, que creer firmemente que vivirás por siempre en mí.
De aquí al cielo, te amo.


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